En algunos períodos de la historia, la proyección de la mujer en el entorno de las organizaciones era sustancialmente limitada, su participación estaba orientada a actividades más referidadas al hogar que a las empresariales. En la actualidad, pensar en la carrera que ha realizado la mujer, supone el reflejo de los grandes logros alcanzados al superar el estereotipo de "la mujer en casa y para la casa".
Conceptos como "Techo de cristal" a finales de los 80’s, describían un mecanismo discriminatorio “invisible” que marcaba el límite de oportunidades de crecimiento para las mujeres profesionales.
Se asumía que las barreras para escalar a cargos directivos eran fundamentalmente intelectuales y que por razones de niveles educativos se hacía válida la noción. Sin embargo, este supuesto ha sido desmitificado y contrarrestado. Estudios recientes han demostrado que el 60% de la población egresada profesional corresponde al género femenino, e incluso carreras que han sido enmarcadas en un rol masculino son el principal foco de interés de este grupo. Hoy, las mujeres profesionales podrían tener mayores oportunidades en los distintos roles de la dinámica empresarial. Su sensibilidad frente al tema de trato justo y equidad está apoyada en las fuertes iniciativas adoptadas por algunos países, como Francia, Holanda, Bélgica e Italia, que se han unido para minimizar la discriminación y posicionar el género en el mercado. La estrategia consiste en aumentar un 30% la participación de las mujeres para el 2015 y un 40% para el 2020.
Los cambios en las políticas empresariales a nivel mundial, también han intervenido de manera trascendental en la caracterización de las profesionales latinoamericanas, en especial como fuerza de trabajo importante para mandos medios. Investigaciones recientes resaltan una serie de atributos de las mujeres a la hora de ascender en la escala jerárquica de las organizaciones, algunos de éstos son: la inteligencia emocional, como un factor de comprensión amplio en las relaciones humanas; la expresión verbal, utilizada como instrumento mediador, conciliador y de negociación; las relaciones interpersonales, abordadas desde la facilidad innata para entablar relaciones positivas, de confianza y camaradería; y por último, el potencial para asumir riesgos que refleja su actitud perseverante, tolerante y metódica.
Por su parte, Great Place To Work® Colombia, realizó una investigación sobre la percepción de la mujer profesional en el entorno laboral colombiano, comparándola con la percepción de los hombres sobre 5 aspectos referidos a: Autonomía, Vida personal, Equidad en la remuneración, Justicia en el trato y Ausencia de favoritismo. Algunos de los principales hallazgos encontrados fueron:
Autonomía:“Mi jefe confía en que la gente hace un buen trabajo sin tener que supervisarla de forma continua”
En aspectos como la autonomía y el empoderamiento, la percepción de las mujeres muestra un grado de sensibilidad alto, puesto que han ganado confianza en el desarrollo de sus capacidades y competencias en el entorno laboral, esto agudiza su sentido crítico frente a la supervisión constante del trabajo. Se debe tener en cuenta, además, que las profesionales de hoy aspiran a encarar roles de liderazgo que les permitan explotar su potencial y minimizar los niveles de control que podría obstaculizar su capacidad creativa.
Justicia en el trato: “Las personas son tratadas con justicia independientemente de su sexo”
El contexto histórico que alude una desigualdad entre géneros marcada desde las posibilidades de participación política, hasta posiciones relegadas por dependencia económica, podría seguir impactando las apreciaciones que hoy en día asumen las mujeres.Por otro lado, si bien los cambios estructurales en la cultura, han evidenciando una nueva perspectiva de crecimiento personal y profesional para las mujeres, desplazándolas de un ámbito familiar, aparentemente simple, a uno especializado y con diversos enfoques de progreso; las profesionales han incursionado a este contexto con condiciones menos favorables, en la mayoría de los aspectos, en comparación con los hombres.
Vida Personal: “Puedo tomarme tiempo libre, de forma coordinada, cuando debo atender una necesidad personal”
Coordinar la realización de las tareas laborales y la necesidad del tiempo libre, se ha convertido en un factor primordial para la época. El que las empresas incurran en políticas que favorezcan el equilibrio entre la vida personal y el trabajo, ha focalizado un punto diferenciador en el mercado, que podría interesar a gran escala a las mujeres profesionales.
Si bien, la participación de las mujeres en el panorama laboral ha crecido de forma sustancial en los últimos años, la sensación de renuncia a la vida personal se suscitó de forma paralela con la insatisfacción. Las mujeres sienten que han perdido aspectos importantes de su tiempo libre con respecto a los hombres.
Imparcialidad: “Los ascensos son obtenidos por quienes más los merecen”
Las mujeres profesionales de hoy, se han apropiado de su papel protagónico en los cambios que implica la igualdad de género, pues las políticas, avances, reestructuraciones y logros sobre el tema, están encaminados a su inclusión y visibilización en el entorno laboral y social; y como resultado de este constante movimiento por la igualdad, estas mujeres también han configurado una visión de mundo; una que las reta y les abre el camino para ser más emprendedoras y tener aspiraciones cada vez más altas, entre éstas la posibilidad de ascender a cargos de liderazgo o de gran responsabilidad.
Pese a los grandes avances obtenidos en el tema de igualdad de género en el ámbito laboral, las mujeres podrían tener percepciones menos favorables frente a la de los hombres, puesto que en la mayoría de las compañías a nivel mundial, aún se privilegia al sexo masculino en los cargos directivos, siendo así el porcentaje de las mujeres un número significativamente menor.
Equidad en la remuneración: “A las personas se les paga de forma adecuada por su trabajo”
La equidad en la remuneración puede categorizarse como un tema álgido y de alta visibilidad, y esto permite que las comparaciones entre género se evidencien con una brecha relativamente alta. La percepción de las mujeres en aspectos como la equidad en las compensaciones, puede resultar más aguda en el momento de relacionar empeño y retribución. Eventualmente, en la medida en que las profesionales establezcan vínculos de participación con la empresa, su expectativa de gratificación económica también se elevaría, propiciando una crítica más fuerte en temas de discriminación salarial.
En la actualidad, los avances en temas de igualdad de género resultan más palpables, no sólo por las iniciativas adoptadas, por un número importante de compañías, sino que al mismo tiempo las mujeres profesionales han elevado sus expectativas sobre aspectos referidos al trabajo, hecho que las sensibiliza y motiva a adquirir una perspectiva más crítica y exigente.
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