
Cuando las cosas se ponen tensas en la organización, la reacción inicial es reducir costos del personal, disminuir horas o realizar cambios en la calidad del producto. Tres empresas referidas en un reciente artículo del New York Times, diseñaron estratégicas enfocadas a compartir información entre las partes interesadas.
Los propietarios de pequeñas empresas pueden verse particularmente atrapados en una economía difícil, ya que cada venta que hacen o dejan de hacer, puede generar una gran diferencia en la supervivencia del negocio. Cuando las cosas se ponen tensas, la reacción inicial puede ser comenzar por reducir los costos mediante la reducción de personal, disminución de horas o realizar cambios en la calidad del producto. Sin embargo, cuando la economía se recupera, estas acciones no garantizan el éxito de una empresa.
Las empresas referidas en un reciente artículo de NYTimes han realizado otras opciones estratégicas, opciones en las cuales participan las partes interesadas compartiendo información.
Tom Sesti, el fundador de la empresa Bandals, una pequeña empresa en Rochester, estaba buscando maneras de responder a los mayores costos de las materias primas y gastos de fabricación. Él tenía conceptualmente muy claro lo que había que hacer. Sin embargo, lo que fue clave para la toma de decisiones estratégicas, fue el hecho de hacer participar y compartir información con otras personas que también tenían un interés en el éxito de la organización.
Habló con su equipo de ventas y clientes minoristas sobre las opciones que estaba considerando y sus opiniones lo ayudaron a optar por dos nuevas estrategias exitosas para ayudar a crecer su negocio. Si bien esto puede parecer una pequeña acción, involucrar al equipo en la toma de decisiones puede llevar a una gran oportunidad.
Muchos empresarios tienen una gran comprensión de su producto, ya que son ellos quienes vinieron con la idea, con los prototipos desarrollados, probados y quienes vendieron los primeros productos. Sin embargo, mirar el mercado en general, buscar nuevos clientes, oportunidades de ventas y trabajar con proveedores, todas estas actividades pueden requerir conocimientos estratégicos y habilidades fuera de su alcance.
El empresario puede tratar de aprender de todo y tomar las decisiones por sí mismo. O bien, con respeto, se puede comprometer a los colaboradores que tienen un interés en el éxito de la organización y compartir con ellos información de una manera que puedan entenderla y utilizarla para participar en el debate e influir en el resultado. De este tipo de acciones, pueden surgir líderes en las organizaciones que ayudarán a tomar mejores decisiones en momentos de incertidumbre.
La segunda empresa nombrada en el NYTimes, Odin, fue fundada en 2002 para aprovechar las oportunidades que una nueva tecnología, RFID o identificación por radiofrecuencia, podría traer al mercado. En el 2009, la empresa estaba siendo presionada por la desaceleración de la economía y su propio ciclo de venta del producto. Después de haber reducido los gastos generales en un 15%, Patrick Sweeney sabía que más recortes no ayudaría a la compañía a seguir adelante. Así que decidió buscar otros usos de su producto actual para tratar de ampliar su base de clientes.
Parece que el éxito se logró. ¿Y que hizo Sweeney para asegurarse que su estrategia, la búsqueda de nuevos usos para el producto actual, fuese un éxito? Convocó a los siete principales ejecutivos de su empresa para una sesión de brainstorming. Sugirieron, evaluaron, debatieron y finalmente consensuaron en algunas ideas para seguir adelante.
La tercera compañía destacada en el artículo de NYTimes fue Credit Sesame, una empresa de servicios financieros que ayuda a las personas a tomar decisiones inteligentes acerca de los términos del préstamo y la gestión de la deuda. Previo a la existencia de esta compañía, el fundador Adrián Nazarí, creó su primer negocio Financial Crossing, en el cual sus principales clientes eran los bancos. Con todos los cambios en la industria bancaria durante el año 2008, el negocio se vio perjudicado, pero Nazarí sabía que su producto era bueno y útil. Así que más allá de la incertidumbre e inestabilidad a su alrededor, trató de encontrar un camino para aprovechar las oportunidades que él sabía que estaban ahí.
Nazari, al igual que Sesti y Sweeney, decidió tomar medidas, junto con sus colegas, compartiendo información. Como dice el artículo, él y su equipo directivo realizaron una investigación de mercado, realizaron encuestas a los consumidores y discutieron varias y diferentes formas de soluciones. Finalmente Nazarí junto a su equipo decidieron cambiar el mercado objetivo de la empresa, pasando de los bancos a los consumidores individuales.
A pesar de la continua incertidumbre financiera que enfrentan los consumidores, Credit Sesame continúa creciendo ampliando su base de clientes y colaboradores.
Estas tres historias, se presentan en el artículo de NYTimes como pequeñas historias de éxito de negocio. Las tres coinciden y destacan la importancia de involucrar en la toma de decisiones estratégicas a los empleados, que al igual que el empresario están interesados en alcanzar el éxito de la empresa.
Amy Lyman es co-fundadora de Great Place to Work® y autora de The Trustworthy Leader (“El Líder de Confianza”)




